"Hay panolis que se piensan que esto de escribir para uno es como el hablar a solas, cosa de chalados. Eso son ganas de enredar las cosas, porque uno no siempre dice lo que quiere y hay pensamientos que andan por dentro de uno y uno, por vueltas que le dé, no acierta a expresarlos, o a lo mejor, no le da la real gana de hacerlo. Uno es de una manera y como uno es, no lo sabe ni su madre y, sin necesidad de ir a lo zorro, uno nunca se confía del todo a los demás y si quiere recordarse de algo, no hay como comerlo a palo seco, sin el recelo de que otro venga a cachondearse de lo que dice. Ésta es la fetén y el que diga lo contrario miente".
Miguel Delibes: Diario de un emigrante

sábado, 10 de marzo de 2018

TRES CUENTOS - TRUMAN CAPOTE




















Libro de fácil de lectura, cómodo para casi cualquier público. Su accesibilidad es uno de sus puntos fuertes, especialmente cuando nos enfrentamos a algún autor de renombre a los que solemos coger con recelo ante una posible prosa farragosa destinada a "elegidos".

No es el caso de Capote en estas historias. El libro es lo que es: tres cuentos sencillos, familiares, emotivos, en los que mucha gente puede reconocerse en su devenir doméstico. Ahí está su virtud y su carencia: no aporta nada especial, no hay una prosa con un estilo diferente, no hay unas historias especialmente originales y sin embargo son unos cuentos bonitos, agradables de leer, de agradecida y emotiva sencillez.

Quizás se parecen demasiado entre sí, pero el hecho de que cualquiera pueda disfrutar con ellos los convierte en una estupenda opción.

Lo mejor: su sencillez, su emotividad.
Lo peor: la semejanza entre los cuentos.

domingo, 25 de febrero de 2018

LUNA DE LOBOS - Julio LLamazares














Julio LLamazares es un magnífico escritor. Y es por ello que cualquiera de sus libros son una maravilla. Unos nos gustarán más que otros, pero en todos se encuentra literatura de la buena.

En este relato sobre unos soldados huidos durante la Guerra Civil, LLamazares cuenta sus peripecias con desgarro y con la severidad que exige la historia y las circunstancias que les toca vivir a los protagonistas, pero es siempre fiel a esa prosa poética que embellece los textos que escribe. Supongo que, para algunos, puede resultar demasiado "poético" el estilo, demasiado metafórico y adornado. Creo, a su vez, que maneja ese estilo con maestría, utilizando la dosis adecuada y siempre al servicio de la historia, sin retóricas vacías. Merece la pena leer a escritores que no se limitan a relatar hechos sin el propósito de embellecer las historias. Ahí nace la verdadera literatura.

En cualquier caso, es un libro corto que no fatiga en absoluto aunque no sea nuestro estilo. Y que va ganando peso y emoción según avanzamos por sus páginas. Consigue atraparnos de modo vibrante sin olvidar el magnífico manejo del lenguaje, tanto en la prosa poética ya citada, como en las palabras más rurales y campestres que exige la historia y que LLamazares domina con maestría dados sus orígenes. Este dominio será ya brillante y definitivo en la genial "La lluvia amarilla".

En el peor de los casos, será una buena lectura. En el mejor, entrarán al universo LLamazares y quedarán felizmente atrapados para siempre.

Lo mejor: el estilo, el manejo del lenguaje y de la historia.
Lo peor: el uso del presente en la narración resulta extraño durante una parte del libro.

sábado, 3 de febrero de 2018

DERSU UZALA - Vladimir Arseniev




















Bonito libro. Literariamente quizás no aporte gran cosa; el formato de diario de viajes supongo que no ayuda aunque haya estupendas excepciones.

En cualquier caso es una hermosa historia digna de ser contada y vivida; también ahora por nosotros desde la distancia temporal y física. Ponerse en situación en esta historia lleva a experimentar intensas vivencias sobre lo emocionante y penoso en ocasiones que resultaría llevar una vida de este tipo. Me recuerda a una historia de muchos abuelos de otra época no tan lejana.

Sí que es verdad que "sobran" algunas páginas que redundan sobre lo mismo o muy parecido. También hay que dar aviso de que es un libro especialmente recomendado para aventureros, amantes de la naturaleza y de otras culturas. Puede que la tribu urbanita no termine de emocionarse con él.

Lo mejor: saber transportarse para vivir con los protagonistas sus aventuras.
Lo peor: las páginas que vuelven sobre parecidas cuestiones ya vistas.

POESÍA PARA LOS QUE LEEN PROSA - Miguel Munárriz




















Este libro es una magnífica idea que se hace tan personal casi de forma obligada que he echado en falta una ejecución aún más brillante. Pero, claro, es tan subjetiva cualquier antología que podríamos llegar a hacer cada uno de nosotros...

En general es un buen libro casi para cualquier lector, ya que la mayoría somos, como mínimo, algo profanos en los mundos del verso. Munárriz hace una selección correcta, en la que quizás sobran algunos poemas, no por su valor literario, si no por alejarse del propósito del libro de enganchar al lector de prosa. Por otra parte, el repaso generacional, incluidas las voces más nuevas y desconocidas es un buen trabajo que enriquece el libro . También lo es la inclusión de los poemas favoritos de ciertas personalidades que acercan, esta vez sí, al lector a un mundo próximo y conocido.

Digamos que cabría, por lo menos, una segunda parte del texto. Incluso me atrevo a sugerir (de forma no vinculante) votaciones de todos aquellos que crean que puedan aportar un poema que descubra la poesía a los más reacios o desconocedores. Quizás ellos llegaron a ella a través de ese poema que guardan muy dentro. Quizás volvería a ocurrirle lo mismo a otra persona.

Lo mejor:la variedad. Los nuevos descubrimientos.
Lo peor: los poemas más complejos para los no iniciados.

LA MIRADA DEL ALMA - Luis Mateo Díez





















Luis Mateo Díez es un escritor de renombre y miembro de la RAE; quiero decir que conoce de sobra el oficio. Y eso se nota, sabe escribir. Dicho esto, creo que el libro debería contar con el aviso "No apto para todos los públicos".

Me explico. Aunque la prosa es más que correcta, el libro únicamente será entretenido para aquellas personas que disfruten (pero mucho, mucho, ¡ojo!) con los ejercicios de estilo más que con la acción, con la metáfora y la contrametáfora encadenadas sin fin. El abuso de Luis Mateo Díez de este recurso, demuestra su habilidad como escritor, así como la creación de un discurso tremendamente sentimentaloide, enrevesado, de una retórica empalagosa y vacua. Entiendo (quizás por error) que un recurso tan válido como una metáfora debe partir de un hecho, de una idea que maquilla y adorna para explicar mejor y para convertir en bello el mensaje. No entiendo, por tanto, que de cada anécdota mínima chorreen metáforas sin fin que no pueden explicar algo que apenas ha ocurrido y que, lejos de embellecer, lastran la (mínima) acción ya que no aportan más que un recargado ejercicio de estilo.

Supongo que habrá lectores que puedan disfrutar de esta retórica engolada y autocomplaciente. No es mi caso. Y es tal el exceso, que pido aviso para lectores a los que nos es suficiente con el romanticismo de Bécquer y a los que "Las penas del joven Werther" de Goethe se nos hace otro panfleto azucarado y redicho.

Lo mejor: pensar que Luis Mateo Díez puede usar su talento para mejores causas.
Lo peor: la inacción, la retórica recargada.

De vuelta

Después de unos años lamentando la felicidad lejos de aquí, parece que es buen momento para retomar la actividad. El tiempo que vaya  a dedicarle en esta ocasión sólo puede estar relacionado, una vez más, con los lamentos y alegrías que surjan de este lado del ordenador. De momento, a disfrutar.

Arrierez

jueves, 2 de enero de 2014

Discurso de ingreso en la RAE de Miguel Delibes

A continuación un extracto del discurso de ingreso en la RAE de Miguel Delibes. Lucidez que sigue siendo válida hoy en día.

Algunas gentes, sin embargo, ante la repentina crisis de energía que padece el mundo, han hablado, con tanta desfachatez como ligereza, del fin de la era del consumismo. Esto, creo, es mucho predecir. El mundo se acopla a la nueva situación, acepta el paréntesis; eso es todo. Mas, mucho me temo que, salvadas las circunstancias que lo motivaron, la fiebre del consumo se despertará aún más voraz que antes de producirse. Cabe, claro está, que la crisis se prolongue, se haga endémica, y el hombre del siglo XX se vea forzado a alterar sus supuestos. Mas esta alteración se soportará como una calamidad, sin el menor espíritu de regeneración y enmienda. En este caso, la tensión llegará a hacerse insoportable.

A mi entender, únicamente un hombre nuevo, humano, imaginativo, generoso sobre un entramado social nuevo, sería capaz de afrontar, con alguna probabilidad de éxito, un programa restaurador y de encauzar los conocimientos actuales hacia la consecución de una sociedad estable. Lo que es evidente, como dice Alain Hervé, es que a estas alturas, si queremos conservar la vida, hay que cambiarla.

Miguel Delibes: extracto del discurso de ingreso en la RAE 1973